Santiago Cirugeda y Carme Nogueira
 
Travesía de Vigo  
 
Este proyecto expositivo girará alrededor de un edificio de vivienda pública de claras influencias modernistas, situado en la calle travesía de Vigo.

La artista Carme Nogueira (Vigo, 1970) , que defiende con éxito una obra conceptual centrada en las discusiones de género y reflexiones sobre el espacio habitable, participó últimamente en importantes eventos artísticos.

Santiago Cirugeda (Sevilla, 1971), arquitecto y activista cultural sevillano, trabaja en proyectos bien alejados de las premisas del urbanismo convencional. Sus proyectos, recetas urbanas, han abordado desde ocupaciones sistemáticas de espacios públicos con contenedores hasta la construcción de prótesis en fachadas, patios, cubiertas e incluso solares.

EL trabajo de estos dos artistas, a exponer en la Galería adhoc, se hará a través de 5 vías o caminos diferentes. Desde la subjetividad creadora de una narración sobre un complejo residencial, que Carme Nogueira trabaja en formato audiovisual, pasando por el imaginario de jóvenes convertidos en diseñadores de unos entornos domésticos mejorables; sin límites propositivos, que contrastan con las visiones de usuarios reales, que en primera persona describen los pormenores de una solución habitativa impuesta por la administración pública frente a las necesidades, siempre existente, de vivienda social para muchos. Esta interlocución, a veces educativa otras meramente expectativa, que Carme propone con habitantes y futuros habitantes (la realidad y el deseo), se afecta inevitablemente con su visión personal del entorno espacial y social construido. Para Santiago Cirugeda, la lectura del deseo, convertido en derecho, y la manera de reclamar el cumplimiento de los mismos, tiene dos maneras de ser narrada. La primera a través de voces desconocidas pero con nombres propios, que durante los últimos años le han dirigido a Cirugeda, sus proclamas y demandas de una vivienda y entornos dignos, en forma de mails críticos, dubitativos, ilusionantes..., convertidos en la galería en piezas literarias únicas. Su propuesta personal, en este caso, no es la de un artista, sino la de un arquitecto que redacta denuncias, formalizadas y referidas a diferentes estatutos públicos y privados. Si algún espectador quisiera convertirse en propietario y cómplice (anónimo) de una de esas demandas, el propio mecanismo de adquisición, arrancará el proceso judicial.